Yo soy así,alegrito para otros,triste para mi.
Ay, negrita vos sos... quiero y no puedo,más vale me voy.
Ella triste y yo llorando.
De La Rioja:
Pobrecito mi mocito: tiende ancho y duerme solito.
De Salta:
Y al tiempo de irme no tengo dueño pa' despedirme
No llorís Negra,lloraré yo.
¡Río caudalosodéjame pasar;
se ha muerto mi amante, lo quiero velar!
De Santiago:
Los aires son libres, soy dueño de amar.
Flor de mi sierra, miel de mis bosques, sol de mi tierra.
Hoy somos, mañana no.
De Tucumán:
Pobre mi suerte fatal: yo me sentado a mirarla debajo del sauzal.
Así es la vida,hacen sus gustos,después se olvidan.
Juan Orozco:
Había un vivo que se llamaba Juan Orozco. El decía que en todo le iba bien porque aplicaba los consejos que le dejara su padre (un pícaro de siete suelas) como herencia.
Yo me llamo Juan Orozco. Mientras como , no conozco;
cuando acabo de comer recién entro a conocer.
Mientras menos bocas más nos toca. De lo que comí y bebíde eso vi;
de lo que dejé,no sé.
Al que se muere lo entierran, con tierra queda tapado,
olvida lo que ha tenidoy lo que ha pedido fiado.
Aunque se la utilizó en todo el río de la Plata - y aún en Brasil - no existe absoluta certeza sobre el origen de la palabra gaucho. Es probable que el vocablo quichua huachu (huérfano, vagabundo) haya sido transformado por los colonizadores españoles utilizándose para llamar gauchos a los vagabundos y guachos a los huérfanos. También existe la hipótesis de que los criollos y mestizos comenzaron a pronunciar así (gaucho) la palabra chaucho, introducida por los españoles como una forma modificada del vocablo chaouch, que en árabe significa arreador de animales.
La denominación se aplicó generalmente al elemento criollo (hijos de españoles) o mestizo (hijos de españoles con indígenas), aunque sin sentido racial sino étnico ya que también fueron gauchos los hijos de los inmigrantes europeos, los negros y los mulatos que aceptaron su clase de vida.
El ambiente del gaucho fue la llanura que se extiende desde la Patagonia hasta los confines orientales de Argentina, llegando hasta el Estado de Rio Grande del Sur, en Brasil (gaúcho).
El proceso evolutivo del gaucho y el uso de esa palabra se desarrolló sin solución de continuidad. Distintos tipos de gaucho existieron en Argentina antes de 1810, es decir antes de ser conocidos con ese nombre.
Peones de campo existieron desde que comenzaron a formarse las primeras estancias, aunque hayan sido pocas al principio. El tercer tipo - que luego se llamó gaucho alzado - existió en reducido número. Pero no fueron los primitivos peones ni los "fuera de la ley" quienes le dieron la característica suficientemente fuerte para llamar la atención.
Es indudable que el tipo de gaucho que tuvo realmente fisonomía peculiar - el primero que fue llamado así - fue el gaucho nómada, no delincuente, que estuvo implícito en el gauderío oriental del s. XVIII. Este gaucho fue algo más que un simple vagabundo. Adquirió en la Argentina, a lo largo del s. XIX rasgos propios bien definidos. Y cuando se difundió suficientemente - es decir, a medida que fue creciendo la población rural - fue llamado gaucho, como también se había llamado al paisano oriental del s. XVIII.
Hábiles jinetes y criadores de ganado, se caracterizaron por su destreza física, su altivez, su carácter reservado y melancólico.
Casi todas las faenas eran realizadas a caballo, animal que constituyó su mejor compañero y toda su riqueza. El lanzamiento del lazo, la doma y el rodeo de hacienda, las travesías, eran realizados por estos jinetes, que hacían del caballo su mejor instrumento; en el caballo criollo no sólo cumplía las faenas cotidianas sino que con él participó en las luchas por la independencia, inmortalizando su nombre con las centauras legiones de Güemes. Fue el hombre de nuestro campo, principal escenario de su vida legendaria y real. De vida solitaria ya en grupos de tiendas, como las tribus nómades ya en racheríos aislados como en la pampa sureña.
En relación con el gaucho, recomendamos también la lectura de los siguientes trabajos, publicados en nuestro site: www.domingospopulares.blogspot.com
Fue poeta, empleado de comercio, rematador, contador, taquígrafo, político, periodista, guerrero, secretario, ministro de Hacienda de Corrientes, revolucionario, diputado, senador, miembro del Consejo Nacional de Educación, director de bancos, protector de industrias criollas y de gauchos, estanciero y orador.
José Hernández, nació el 10 de noviembre de 1834, en la chacra de Pueyrredón (antiguo Caserio de Pedriel, hoy museo). Fueron sus padres: don Rafael Hernández y doña Isabel Puyerredón (prima hermana de Juan Martín Pueyrredón)
Leía y escribía desde los cuatro años, asistió al colegio de don Pedro Sánchez.Al fallecer su madre(1843), por recomendación médica, su padre (capataz en la estancias de Rosas) lo lleva a vivir al campo. Allí estuvo en contacto con gauchos e indios y conoció sus costumbres.
Se instala en la ciudad de Paraná en marzo de 1857, poco antes recibe la noticia de que su padre ha muerto (fulminado por un rayo en el campo). El 8 de junio de 1859, contrae matrimonio en Paraná con Carolina González del Solar con quien tuvo siete hijos.Como periodista publica una serie de artículos en ¨El Argentino¨, sobre Vida del Chacho, edita el diario ¨El Río de la Plata¨ en Buenos Aires y ¨El Eco¨ de Corrientes. En el orden militar actúo en San Gregorio, en El Tala e interviene en la batalla de Pavón y de Cepeda. Luchó junto a López Jordán en Entre Ríos.Escribe ¨Rasgos Biográficos del general Ángel Peñaloza¨(el cual se convierte en ¨Vida de Chacho¨ en la segunda edición) e ¨Instrucción del Estanciero¨ . El 28 de noviembre de 1872, el diario ¨La República¨ anuncia ¨El Gaucho Martín Fierro¨ (Martín en memoria de Martín Güemes), que aparece en diciembre editado por la imprenta ¨La Pampa¨, precedida por una importante carta del autor a su amigo y editor don José Zoilo Miguens.El Gaucho Martín Fierro es un poema de género gauchesco y considerado una de las grandes obras de la Literatura Argentina.En 1879 publica ¨La vuelta de Martín Fierro¨, edición ilustrada por Carlos ClériceMartín Fierro , ha sido traducido a numerosos idiomas. En el órden legislativo se desempeño en las cámaras de Diputados y de Senadores de la provincia de Buenos Aires.El 21 de octubre de 1886 muere en su quinta de Belgrano. Sus últimas palabras fueron: ¨Buenos Aires.. Buenos Aires..¨
El origen de la yerba es atribuído legendariamente a divinidades.
Un poema paraguayo atribuye a Santo Tomás esta dádiva a los indios:
En recuerdo de mi estadauna merced os he de dar,que es la yerba paraguaya que por mí bendita está.
La primera leyenda encontrada dice que Tupú, genio del bien, estaba en peregrinaje por la tierra, cuando llegó a la casa de un viejo muy pobre que, a pesar de su miseria, le dio de comer y de beber y lo albergó en su casa. En agradecimiento, Tupú le dejó la yerba.
Otra leyenda cuenta que Yasi y Araí (la luna y la nube) estaban en el bosque, cuando fueron atacadas por un jaguar. Vino un cazador en su auxilio y ellas, como premio, le dieron la caá (yerba), planta benéfica y protectora.
La tercera leyenda es semejante a la de Tupú. En ésta, San Juan y San Pedro fueron albergados por un viejito muy pobre, y Dios, en recompensa, transformó a la hija del anciano en árbol de yerba, para que fuera inmortal.
Una cuarta leyenda dice que el guerrero Maté estaba descansando una noche, cuando vino la diosa Sumá y le dió un ramo verde de yerba, diciéndole que lo plantara y que después de secas y trituradas las hojas le darían una deliciosa bebida.
Lo que los guaranies contaron a los jesuitas es que estuvo en sus tierras, hace muchos años, el Pai Zumé, llamado por los Tupís de Sumé, hombre de gran sabiduría que realizaba muchos milagros. Los padres acabaron interpretando que Sumé sería Santo Tomás, uno de los apóstoles, que se les habría aparecido, lo que fue incorporado a las leyendas autóctonas a partir das historias contadas por los religiosos.